Algunas claves del conflicto del TIPNIS

Publicado por Rebelión
Por Pablo Stefanoni
2 Octubre 2011

La represión del 25 de septiembre | De manera sorpresiva la policía intervino sobre los marchistas, indígenas de tierras bajas que buscan llegar a La Paz para oponerse a la construcción de una carretera por sus territorios. La razón formal de los policías era evitar un enfrentamiento entre indígenas y campesinos pro Evo que bloqueaban en Yucumo para evitar su paso. No obstante, la intervención policial derivó en una violenta represión, con uniformados golpeando y esposando a indígenas, incluyendo madres con niños, y cubriéndole la boca con cinta adhesiva. Ello generó una ola de rechazo en las ciudades, la ministra de Defensa Cecilia Chacón renunció en rechazo a la represión con una carta en la que dice “No así”. Los medios de comunicación, la gente en las calles y en las redes sociales bolivianas no hablaban de otra cosa. 24 horas después Evo Morales dijo que él no ordenó reprimir, que la acción policial fue “imperdonable”. Unas horas más tarde cayó el ministro de Gobierno (Interior) Sacha Llorenti. Es verdad que unas horas antes el Canciller David Choquehuanca, que se acercó a la marcha a negociar, fue “retenido” por un grupo de mujeres que lo obligó a marchar durante varias horas, pero ese tipo de acciones son bastante comunes en Bolivia, y el propio Evo Morales en el pasado también apeló a ellas, por lo que la sobreactuación legalista de Llorenti apareció como una mera justificación del desborde policial. Finalmente, Evo pidió disculpas a los indígenas. Una mezcla sin duda de cierta intransigencia, y torpezas varias en el manejo del conflicto. Leer más aquí